CONSEJOS PARA LA VIDA LABORAL (2)
Podría decirse que el cotilleo es
casi un deporte nacional. Cuánto nos gusta
cuchichear de nuestros compañeros de trabajo,
criticarlos a sus espaldas, hablar mal de ellos,
opinar esto y lo otro, pero nunca a la cara. Estos
comportamientos, como digo, tan extendidos, hacen un
gran mal en el entorno de trabajo. Acaban generando
camarillas, desconfianza, inseguridad y, a la larga,
pueden acabar con los buenos resultados laborales.
Imagínense varios socios que en lugar
de reunirse y poner en común sus ideas sobre la
empresa, sus dudas, sus puntos de vista, van
hablando de forma informal con uno y con otro,
poniendo a caldo a los demás a sus espaldas. La
desconfianza está servida. Ningún crecimiento grupal
y empresarial es posible de esta forma. Todo
crecimiento tiene que ver con alguna ley. Un grupo,
una empresa, implica obligaciones, trae aparejado
una ética. No puedo pensar sólo en mí. No puedo
pensar sólo en mi bienestar, si no en el bienestar
de muchos.
Estas conductas individualistas, esta
ausencia de leyes que regulen el funcionamiento
grupal, son el caldo de cultivo de rencillas
personales y traiciones económicas. En lugar de unir
fuerzas a favor del correcto funcionamiento de la
empresa, cada socio desarrolla sus propias
tendencias personales y caprichosas y refleja en los
otros los errores que no puede asumir en sí mismo.
Para corregir estos comportamientos
es preciso asumir pactos, regular la comunicación,
asumir el respeto como regla a favor de un bien
común. Habitualmente muchos practican la callada por
respuesta con el objeto de evitar disputas, esa no
es la solución. En el entorno laboral es preciso
comunicarse adecuadamente, saber escuchar y
comunicar oportunamente las ideas propias. Las
reuniones frecuentes son muy positivas para fomentar
la puesta en común de ideas y la toma de decisiones.
Hay que reconocer que no será tarea fácil, pues
hemos de legislar nuestras tendencias egoístas y
nuestro afán de tener siempre la razón. A veces,
para que las cosas funcionen, hay que aceptar otras
ideas porque sólo se puede avanzar con el acuerdo de
todos. El error no debe ser desterrado, sino
considerado como una oportunidad para estudiar qué
es preciso mejorar. En lugar de criticarse, ofrecer
nuestros conocimientos para que sean tenidos en
consideración. Juntos es posible.
Helena Trujillo Luque
Psicoanalista-Profesora del
Departamento de Formación Empresarial Grupo Cero
www.htpsicoanalisis.com
Telf. 952 39 21 65
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